Aprendizajes...

Han habido infinidad de situaciones y vivencias que he tenido la oportunidad de experimentar en este viaje a este increíble país. Ahora, ya de vuelta empiezo a reconocer cómo cada una de ellas llevaba consigo siempre mensajes y aprendizajes.

Una de las metas en las que vengo trabajando y logrando ser consciente es la de enfocarme en lo positivo, en lo que aporte hacia crecer. Sé que el destino al que fui tiene muchos detalles que podrían calificarse como ‘negativos’ pero, quedarme en eso no me ayuda a avanzar y, ya he tenido mucha práctica en ese enfoque.

El contraste que encontré en India fue justamente poder apreciar situaciones de pobreza extrema, situaciones que a mis ojos podrían ser deprimentes, y siempre encontrar la luz detrás de cada una de ellas. La mirada y la expresión de esta gente es indescriptible. La motivación que tienen de servir es impresionante. He sido testigo de situaciones donde he visto a personas DAR de forma incondicional, es decir sin esperar no solo nada a cambio sino sin ni siquiera tener la opción abierta a ello. Eso es quizás lo que más me llamó la atención. La sensación de sentirse bien donde están y como están. La sensación de VIVIR y no morir en el intento. Es decir, estar enfocados más en SER que en tener y parecer.

Un día que estuvimos con un guía paseando por los bazares en Jaipur, salió el tema de los contrastes tan marcados entre los que tienen tanta riqueza económica y los que no la tienen. El guía nos explicó que no existe la envidia entre la gente por tener o no tener; que las personas tienen el concepto del karma muy interiorizado y comprenden que cada quien está donde está no por injusticia ni castigo sino por un efecto, de vidas pasadas, de formas y de consecuencias. Y, otro concepto que también es parte de su día a día es el Dharma que es el hacer lo correcto y lo mejor donde estés y con quien estés. Sin importar qué consigas, sin importar quien te esté viendo, sólo el hecho de aportar con lo que haces al mundo, al universo, a la energía.