¿Casualidades o Causalidades?

Cuando he escrito y comentado sobre el tema que las casualidades no existen, me refiero a que NADA, absolutamente nada es casual, nada es al azar. Cada día me convenzo más que todo sigue un orden perfecto, y que, no hay errores. Sé que puede sonar al principio como “¿qué?, ¿todo está ‘escrito’?, ¿no tengo ninguna inherencia en lo que va a pasar en mi vida?

Te comparto lo que hoy creo sobre esto… Tenemos tanta inherencia en nuestra vida que, sin darnos cuenta y de forma totalmente inconsciente, preferimos creer que no la tenemos. Somos tan responsables por lo que nos pasa y por lo que no nos pasa que por eso, optamos por ubicarnos en la zona de victimlandia. (donde siento que las cosas pueden llegar a ser injustas a veces y donde no estoy participando para nada en lo que me pasa)

Constantemente y en todo momento estamos creando nuestra vida, nuestras relaciones, nuestros encuentros y desencuentros, TODO, lo bonito y lo feo, lo que nos hace sentir alegres y lo que nos hace sentirnos desdichados…Todo.

Y, esto se da, ¿sabes por qué? porque necesitamos vernos y, la única forma que tenemos de lograrlo es a través de lo que pasa al frente nuestro: personas, situaciones, etc. Yo no me puedo ver a mí misma, yo no sé para qué he venido acá. Mi vida, que la puedo llamar también “mi película externa”, es la que me va mostrando qué pasa dentro mío, cuáles son mis heridas, cuáles son mis carencias, mis pensamientos, etc.

Entonces, mis decisiones y elecciones van determinando el libreto o guión de mi película; cada escena que me sucede es una posibilidad y una oportunidad de verme. Puedo elegir dejarlas pasar pero eso no va a significar que no regresen. Siempre van a regresar y lo que varía es la intensidad con que se me van a presentar.

¿Cuáles son las señales que recibo a través de mi película? En realidad TODO lo que veo, todo lo que me jala el ojo, todo lo que me irrita, todo lo que me pone triste, todo lo que me duele… las relaciones que tengo (el orden para mí: mis padres, mis parejas, mis hijos, familia política, mis amigos, compañeros de trabajo, hasta la persona que trabaja en mi casa, las personas con las que me cruzo en la calle, mi mascota y el etc aquí es muy extenso: Todas las personas con las que tengo un cruce de palabra o hasta de mirada); las situaciones o sensaciones que se me presentan (discusiones, noticias o eventos inesperados, demoras o cancelaciones, rompimientos, abandonos, injusticias, engaños, traiciones, robos, vivencias de mis hijos: en el colegio, con amigos, con el aprendizaje, conducta, etc..). Otro factor importantísimo de estas señales es mi cuerpo físico. Mi cuerpo es mi mejor aliado para saber si hay algo que debo cambiar, que vengo haciendo y que no me lleva a la plenitud conmigo mismo. Cualquier dolencia, fastidio, enfermedad es para escucharla. Cualquier detalle que sea menos que perfecto es una oportunidad de escuchar a mi cuerpo y agradecerle por avisarme.

!Debemos cambiar la forma cómo vemos a las enfermedades!

Son nuestros aliados, en vez de sentir que debo “luchar” contra la enfermedad, es detenerme y preguntarme ¿qué me está diciendo mi cuerpo?

Detalles como ese hasta los tan simples como una canción en la radio, una frase que leo en algún aviso o revista, o la historia que me cuenta algún amigo…

Las personas con las que me cruzo o me rodeo no llegaron a mi vida porque sí, llegaron porque de alguna forma nos atrajimos. No tiene nada que ver con lo que nuestros ojos pueden ver sino con el nivel de resonancia que estoy teniendo. Por eso me pasa que personas me preguntan ¿por qué les pasa lo que les pasa con sus parejas?, si aparentemente todo iba bien, se llevaban muy bien… La respuesta para mí está en lo que te hace sentir eso que sucede en tu vida.

Hay algo que aprendí con Un Curso de Milagros y es que “nada pasa sin tu permiso, sin tu consentimiento”. Siempre, a nivel consciente y sobre todo a nivel inconsciente, estamos marcando la pauta de lo que pasa delante nuestro.

Entonces, la siguiente vez que te suceda algo, tienes siempre estas dos opciones de preguntas:
a. ¿fue casualidad que me pase?, ¿mala suerte?, ¿escojo mal a mis parejas?, ¿si no hubiera contestado tal o cual, el resultado hubiese sido diferente? o,
b. ¿qué parte de mí está generando esta situación?, ¿qué creencia o pensamiento está mostrándome dicha situación?, ¿cómo me estoy relacionando conmigo que lo estoy viendo afuera mío?, ¿qué me digo a mí mismo cada vez que me equivoco, cada vez que voy a hacer algo, cada vez que me sucede algo que me entristece, cada vez que me miro al espejo, cada vez que quiero hacer algo y no lo hago, cada vez que quiero decir algo y no lo digo?

La opción que elijas determinará el resultado que consigas.

Un abrazo,
Silvia