Aprendiendo a vivir de forma más libre

Creo que uno de los aspectos que nos complica mucho la vida es el de esperar siempre cosas del otro y, cuando estas no se dan, nos sentimos tristes, defraudados y hasta frustrados.

Nos hacemos expectativas sobre las personas, y en el fondo de nuestro corazón, esperamos que estas sean de una manera.  Caminamos con la esperanza de que la gente actúe como quisiéramos, en determinadas circunstancias.  Y, esto, lamentablemente, nos deja un malestar cuando no se da.

Me ha pasado conversar con personas que aseguraban que hacían las cosas sin esperar nada a cambio... (Yo creo que eso no es posible, al menos para nosotros seres humanos, que vivimos con un ego adherido, por el tiempo que dure nuestra experiencia terrenal).

Cuando hablamos de expectativas, es importante tener claro a qué se refiere el término cuando de relaciones humanas y de pareja, se trata.

Me gusta mucho lo que dice la oración de Fritz Perls, creador de la Gestalt, “yo no estoy en este mundo para cumplir tus expectativas; tú no estás en este mundo para cumplir las mías”.  Debo reconocer que la primera vez que la leí me chocó cómo sonaba, pero conforme fui entendiendo el sentido, me pareció TAN cierta.  

Lamentablemente, hemos sido educados en la gran mayoría de casos, sobre la importancia de cumplir las expectativas del otro, estando pendientes de sus necesidades, de su mirada, como requisito para lograr el amor y la aceptación, tan ansiados por todos.

Lo cierto es que nadie... NADIE está en tu vida para hacerte feliz, para llenar tus 'vacíos', para darte lo que tú no te das.  Vinimos a este mundo solos y así también nos iremos.  El camino/viaje/vida en el que estamos es una oportunidad para trabajar en uno.

Nuestra meta acá es llegar a poder aceptar a las personas como son, como REALMENTE SON, así nos duela y nos defraude darnos cuenta que no son lo que quisiéramos.  Te puedo asegurar que más duele mantenerse creyendo que alguien es algo que no es!

Para poder lograr eso, debemos ver al otro, pero no a través de nuestros ojos y según nuestros juicios, sino a través del corazón, comprendiendo que cada persona hace lo mejor que puede con lo que tiene y conoce.  Cada uno debe trabajar en si mismo para llenar sus propias necesidades y no andar por el mundo, necesitando que las personas nos den lo que nosotros no nos damos.

Está en cada uno el querer hacer un trabajo para lograr poco a poco “auto completarse”, es decir, llenar los vacíos con los que vivimos todos.   Me pasa escuchar quienes dicen:  ‘...yo felizmente no tengo nada que trabajar…”, “gracias a Dios he tenido una infancia feliz…” o, cosas como, "cuando escucho los problemas de otros, me doy cuenta que mi vida ha sido bien normal".   Los vacíos y carencias pueden estar bien “caletas” pero, al final del día, esto se trata de un trabajo de yo-conmigo y, cada quien decide cómo quiere vivir y hasta cuando.

Empieza a caminar más “libre” en tu vida y, para eso, no hay otra que dedicar tiempo en ti, logrando tener relaciones más sanas, atrayendo a ti personas que estén también enfocadas en querer vivir mejor.  Recuerda siempre que, de acuerdo a cómo estés, atraerás las situaciones y las personas a tu vida que estén en la misma frecuencia que tú.

“...Falto de amor a mí mismo, cuando en el intento de complacerte, me traiciono.
Falto de amor a ti, cuando intento que seas como yo quiero, en vez de aceptarte como realmente eres...” (Fritz Perls)