El Perdón

El tema del perdón me ha venido rondando últimamente...
Me ha pasado conversar con personas sobre el tema y sobre lo difícil que es a veces liberarnos de alguna situación del pasado que sentimos que nos hizo daño.

También me he topado con quienes me han dicho que el perdón es cuestión de "pasar la página" y ya!  

Cuando he trabajado temas de perdón en mi vida, me ha pasado que luego de varias veces de haberlo querido liberar, me daba cuenta que aún quedaban rezagos de emociones guardadas y, mientras no hacía el esfuerzo por contactar a un nivel profundo, sensible y doloroso, la liberación completa no se daba.

Por eso, como comenté en un video que hice sobre el tema, hoy estoy convencida que es necesario dejar salir esa energía acumulada, esa energía que está reprimida hace quien sabe cuanto tiempo.  Se que no es fácil lograrlo, está claro pero, es el camino para la libertad!

Es increíble cómo podemos llegar a tener tan reprimidas nuestras emociones que el querer conectar con ellas se nos hace tan complicado.  

Me ha pasado preguntarle a personas en mis talleres, cuando hemos hecho el ejercicio de ayudarlas a ver algo sobre alguna situación:  
Dime ¿qué sientes? y automáticamente empieza la explicación de qué le pasó en ese momento, qué pensó, etc.  y,
le vuelvo a decir:  ¿qué sentiste en el momento xx? y continúa con que 'yo sé por qué me duele eso...' y, es como que la conexión con la emoción no se da muy fácil.  Tendemos a conectar solo con la mente pensante, con el ego que, ahí podemos pasarnos la vida sin lograr cambios reales.

Si te pasa estar en alguna situación donde sientes que tienes un tema pendiente que perdonar, te propongo hacer lo siguiente y permitirte probarlo:

Agarra un papel y un lápiz y escribe una carta a la persona involucrada, es decir, a quien sientes que no has perdonado.  Es una forma muy eficaz para liberar las emociones.  Yo la uso muchísimo!
Es clave para que sea efectivo que te ubiques en la posición de víctima absoluta; es decir, donde sientes que estás justificado completamente para sentirte como te sientes.  No le metas cabeza, es decir, no uses tu parte racional y adulta para escribir la carta.  Si se trata de alguna situación de tu niñez, con mayor razón es necesario que la escribas desde ese momento, cuando tenías la edad que tenías cuando pasó el hecho.

Expláyate en tu carta, usas las hojas que necesites para hacerlo.  Se lo más específico posible en los detalles, indica cómo te sentiste, cómo la actitud o conducta de la otra persona te hizo sentir en su momento.  Si es necesario y así lo sientes, incluye las palabras que quieras, insultos, malas palabras o frases hirientes, no filtres ni te reprimas nada!!

Luego que termines y sientas que ya no te quedó más por decir, puedes proceder a romper las hojas en pedacitos o quemarlas (con precaución) y mientras lo haces, sentir la liberación de la energía que ya no está dentro tuyo.

Ojalá te permitas probar este ejercicio para que veas si funciona.  Cualquier cosa me cuentas!  Suerte en tu liberación.