¿Cómo logro sonreír de forma real si no me permito llorar de forma real?

Vengo trabajando mucho en este tema hace ya varios años y, cada vez logro ser más consciente sobre la importancia de INTEGRARNOS, integrarnos en nuestras polaridades, en nuestros opuestos, en nuestra dualidad que nos compone no sólo como seres individuales sino como seres que conformamos este mundo en el que vivimos.

¿Por qué es tan relevante este tema? Lo primero es tomar conciencia que somos seres duales, es decir, tenemos todo de todo y, dentro nuestro residen los ‘dos lados de la moneda’, de cada aspecto.

Te lo explico de una forma más práctica: Imagínate que estás frente a alguien que se considera una persona “BUENA”, siempre se muestra como tal y constantemente lo reafirma cuando tiene alguna oportunidad. Alguien le pregunta: ¿cómo así sabes que eres buena? A lo que la persona contesta: “porque trato de hacer las cosas bien, trato de no hacer daño a las personas, siempre me han dicho que soy buena, etc’. Luego viene otra pregunta: ¿alguna vez has hecho una maldad?, ¿alguna vez consideras haber sido mala con alguien? y, la persona contesta: “No, para nada!”

La reflexión que llega a esto es : ¿cómo alguien puede tener la certeza que es una buena persona si no ha conocido la maldad, si no se ha visto a si misma pudiendo ser realmente mala en algún momento o circunstancia? Uno puede creer que es de una forma pero mientras no conozca y acepte el otro lado de esa ‘forma’ (que también está en ella), sólo estará “creyéndose” su propia historia. ¿cuál es el efecto con esto? Que, empezará a ver en todo el mundo esa característica que no puede reconocer en sí misma.

Este ejemplo lo puedes aplicar a lo que sea que te pase o tengas al frente:

  • Puedes presentarte como muy alegre, siempre sonriente, siempre dando tu mejor cara al mundo.

  • Puedes presentarte como muy pacífico, muy sereno, muy tranquilo y muy coherente.

  • Puedes presentarte como muy buen padre, muy buen amigo, muy buen confidente y como alguien muy humanitario.

  • Puedes presentarte como alguien muy generoso, muy dadivoso, totalmente desinteresado en lo que das y entregas.

  • Puedes presentarte como muy transparente, muy directo, muy confrontador.

    Cada vez que te encuentres sintiéndote o mostrándote como “muy” algo, deténte un segundo y piensa en esto. Ubica el opuesto de esa característica tan “muy” que crees tener o ser y, pregúntate, ¿qué pasa con ese otro lado?, ¿cuándo has sido de esa otra forma?, ¿qué veo en esa característica que la niego?

Por esto es tan importante este trabajo en uno mismo. Si nos vemos a nosotros mismos y vemos a nuestro alrededor, todos nos la pasamos viendo en el resto del mundo muchos defectos, muchas actitudes dignas de ser calificadas como "‘no aceptables’. Basta con leer los comentarios en las redes sociales, donde colgamos fotos o escribimos sobre la conducta de personas que nos parecen repugnantes. Y, ¿cuál es la posición que adoptamos nosotros? La de jueces inquisidores, donde la única manera que podemos sentirnos en la capacidad de señalar esas actitudes de esa forma es porque pensamos o sentimos que “nunca haríamos algo así”. Este es el gran peligro de no trabajar en mí en lograr integrarme como un ser COMPLETO.

Y, para mí eso es lo que nos está pasando hoy como seres humanos, como sociedad, como país, como mundo. Cada uno de nosotros requiere hacer un análisis de sí mismo y hacerse cargo de cómo está viviendo y cómo está aportando a su mundo.

Vivimos como en una especie de “subi-baja”, donde cada vez que yo emito un juicio o crítica sobre alguien o sobre algo, le estoy cargando peso (energía) a un lado. Y, ¿qué hay del otro lado? sin darnos cuenta estamos reprimiendo todo el día todos esos aspectos nuestros que consideramos ‘feos’, ‘criticables’, ‘vergonzosos’; todo ese lado oscuro que no queremos mostrar y que nos esforzamos tanto en ocultar. Entonces, se genera un efecto tipo “pelota bajo el agua” que claro, podemos mantenerlo durante un tiempo limitado hasta que, empiezan a aparecer las señales…a nivel personal, cada quien lo puede ver en sí mismo o también en quién tenga al frente: una mala reacción, una ‘sobre reacción’, una forma de tratar o un comportamiento que ‘jamás te imaginaste’ que lo pudiera(s) tener y escuchas: ¿qué?, ¿qué me pasó?, ¿qué le pasó a fulanito?, ¡nunca me hubiese imaginado!, ¡no hubiera creído jamás verlo así! … eso se llama “el lado oculto/oscuro de las personas” que, te guste o no, TODOS lo tenemos.

Empecemos a ser más conscientes de nuestra GRAN responsabilidad en este gran “subi-baja” de energía. Ayudemos cada uno desde donde está a liberar energía, asumiendo nuestros pensamientos, haciéndonos cargo de las palabras que salen de mí, adueñándome de cada crítica o juicio que emito hacia alguien. Todo tiene que ver conmigo.

Si bien ‘no podemos cambiar el mundo’, SI podemos cambiar nuestro mundo, empezando primero por mí, luego ese cambio se verá reflejado en mi pareja, en mis hijos, en mi trabajo, en mi barrio y, el efecto seguirá dándose hasta donde yo lo decida.