¿Por qué proyectamos y donde se inicia el proceso?

Para hablar de este tema, obligatoriamente hay que remontarnos a nuestra niñez. Constantemente y en todo momento habremos escuchado o presenciado comentarios, críticas, malas / buenas caras o distintos gestos sobre nuestras formas de ser, de actuar y reaccionar.  Seguro habremos recibido halagos de ciertas facetas de nuestra personalidad y también cuestionamientos o comentarios negativos sobre otros aspectos.

¿Qué pasa con esto?

Que, los aspectos que fueron resaltados o halagados seguramente no tendremos problemas de mostrarlos pero, los que no fueron tan apreciados y aceptados, los mandaremos al baúl oscuro, por ponerle un nombre a un lugar donde solemos esconder algo.  Ahí donde nadie los vea.  Esto es hecho de forma totalmente inconsciente y sucede cuando somos tan niños que es muy difícil tener memoria consciente sobre ellos.

¿Cuál es el problema con este mecanismo de defensa tan utilizado por todas las personas?

Que, todos esos aspectos, tanto "bonitos" como "feos" forman parte de mí, forman parte de mi personalidad.  Entonces, mientras yo no los acepte y no tenga conciencia que son míos, me la pasaré proyectándolos afuera, en las personas.  Es decir, los veré en ellos y creeré que son de ellos y no míos.  Mientras todo esto pasa,  me la pasaré enfocado afuera, seguro criticando a quienes muestran esas lados "feos" y sintiendo que yo no tengo nada que ver con esas cosas.

Eso es lo que se llama fenómeno de proyección:  Ver características, formas, actitudes y/o reacciones en las personas, criticarlas o juzgarlas y pensar que no tienen que ver con uno mismo.