Conociendo y re conociendo...

Estoy de viaje hace una semana y, si bien no estoy tan conectada, igual me encanta seguir escribiendo, posteo en la cuenta de Amor Propio en Instagram (@amorpropioperu) frases que me gustan o con las que me cruzo en el camino.  Cada vez que se me vienen temas a la cabeza, agarro mi bloc de notas para escribir.  Cuando puedo lo cuelgo, acá en la web (www.silviapaez.com) y siempre linkeándolo al face!

Primera vez que visito Africa!  Exactamente estoy en Marruecos que es un país musulmán.  Me parece increíble estar acá y poder conocer una cultura tan distinta a la nuestra en tantos sentidos:  tan distinta en idioma, ya que no hay forma de entender algo, tan distinta en la forma de vestir de las mujeres (todavía no tengo claro de qué depende que algunas estén menos tapadas que otras:  unas van con toda la cabeza tapada, otras dejan ver sus ojos, otras muestran hasta la nariz, otras la cara completa, en fin...), tan distinta en costumbres, formas, religión, cultos, respeto, comida, etc.

En esta época justo ha coincidido con la práctica del Ramadan, que es un ayuno practicado por los musulmanes, el cual lo hacen por un mes, una vez al año.  El mes puede variar de año a año.  Todos los musulmanes se la pasan en cero desde que sale el sol, más o menos 6:30am hasta que se oculta, (cerca a las 8:00pm en esta época), no toman ni agua!  El ayuno que ellos hacen es de todo: cero comidas; sólidas y liquidas, no sexo y no alcohol.  (en realidad los musulmanes no toman alcohol)

Si bien esto es por un tema religioso, me gustó conversar con personas al respecto y saber qué pensaban. Todos con los que hablé estaban contentos de hacerlo, al menos eso fue lo que dejaban ver.  Hubo una chica con la que conversé, que me gustó lo que me dijo sobre lo que esta costumbre significaba para ella.  

Esta chica trabaja en un restaurante al que fui.  Me explicaba que ella hacia el Ramadan, primero porque era musulmana y era parte de su religión pero que, ella sentía que la ayudaba en muchas cosas.  Sentía que la ayudaba en el autocontrol, ya que se frenaba de hacer muchas cosas que, en otros momentos, ni siquiera se cuestionaba si lo hacia o no.  Sentía que hacer esto la ayudaba a limpiarse y purificarse, tanto a su cuerpo como a su mente.  También me comentó que esto la ayudaba a mirar las cosas de otra forma, logrando tener más tolerancia y paciencia con las personas y, comprendiendo a las personas que no tenían las mismas comodidades que ella, en el sentido de entender a la gente que no tenga acceso a un plato de comida siempre.

Me encantó su explicación!  En realidad no conozco muchos detalles sobre ninguna religión más que la católica que es con la que crecí y me formé, pero creo que hay costumbres interesantes en cada religión que están intencionadas a lograr que uno viva de una manera más humana.

No quiero entrar al detalle de lo bueno y lo malo que tengan.  Me quedo con la sensación que, más allá de lo lejos que estemos, más allá de las diferencias que podamos tener en costumbres e idiomas, estoy convencida que todos los seres humanos estamos en la misma búsqueda:  todos queremos encontrar el amor.  Lamentablemente no sabemos a veces cómo hacerlo y nos podemos equivocar en las formas.