¿Cómo y Cuándo Empiezo por Mí?

Estas dos interrogantes sólo las puede contestar cada uno de ustedes.

Si hoy me preguntan a mí qué pienso sobre Cuándo uno debiera Empezar, mi respuesta sería HOY, estés donde estés.  Pero también tengo claro que mientras uno no ve las cosas, mientras uno no empieza a ser consciente, está demás que las cosas se presenten, que los mensajes pasen delante de uno porque no los vemos.

Me ha pasado haber querido ‘ayudar’ a personas en ciertas situaciones, haberlas tratado de hacer que ‘se den cuenta’ y es un esfuerzo y un trabajo sin sentido.  Uno sólo ve cuando está listo a ver, ni un minuto antes ni un minuto después.

Si me pongo a mirar mi vida hace unos años atrás, me es más fácil ver y comprender que nadie aprende en la víspera.  Todo se da cuando se tiene que dar, sobre todo cuando estamos listos, cuando es nuestro momento.

Hay las “señales” que se nos están dando constantemente:  dolores o molestias físicas, falta de sueño, ansiedad, angustia, tristeza, miedo, adicciones, etc., situaciones que se nos presentan, pueden ser con personas, con mi pareja, con mis hijos, con mis padres, hermanos, amigos o simplemente con gente en la calle o trabajo; pueden ser situaciones también con cosas, como ‘tropezarme’ con algo, ‘olvidarme’ de algo o de alguna reunión que tengo, ‘retrasarme’ llegando tarde a algún sitio, etc.

Un pequeño paréntesis

No sé cuál sea la forma con la que cada uno de ustedes vea el mundo, en el sentido de cómo conciben nuestra existencia acá y más que eso, el sentido de estar acá.  No voy a ahondar en este momento en el tema pero sólo quiero comentar que para mí existen más planos que solo el físico que es donde vivimos y que miramos al mundo a través de nuestros 5 sentidos.  Para mí, todos los seres humanos estamos comprendidos en varios planos:  el físico, mental, emocional y el espiritual.

De acuerdo a mi propia experiencia, el plano espiritual es como el lado más sabio, es ese lado que está conectado al TODO, ese lado que sabe para qué estoy acá, que sabe qué me hace bien y que no, etc.  A veces nos pasa vivir muy desconectados de ese lado y, la vida se encarga de llevarnos de una u otra forma a conectarnos con esa dimensión, a regresar ahí.

¿A que viene esta explicación?

A que hoy creo firmemente que la forma como este lado ‘espiritual’, que podemos llamarlo energía, divinidad, luz, sabiduría, etc., se conecta conmigo es a través de mi cuerpo físico.  Y, el cuerpo físico es el que puedo tocar, donde yo siento, donde yo somatizo, donde puedo llegar hasta enfermar.   Por eso para mí, hay dolencias o enfermedades que no le dan a todas las personas que hacen determinadas cosas; a algunas sí y a otras no.

Entonces, todo lo que nos pasa en nuestra vida podemos mirarlo de dos maneras:

1. como situaciones aisladas, al azar, que no tienen nada que ver una con la otra, donde el factor suerte podría estar presente.  En las que yo no tendría ninguna inherencia en ellas.

2. creer que todo está ínter-conectado e inter-relacionado y que nada es al azar.  Que, todo lo que nos llega o nos pasa en nuestra vida es ‘para algo’ y nuestra función es darnos cuenta qué hay detrás de cada una.

Son solo dos formas.  Es una o la otra y, lo bueno, es que al escoger una, la otra desaparece.  Algo así como todo o nada.

A partir de esa elección, empiezas a mirar todo como una oportunidad o como un problema.  A partir de esa elección, empiezas a comprender que eres parte de algo más grande o, por el contrario, sientes que estás solo, a tu suerte.  A partir de esta elección, defines cómo te ubicas en el mundo:  como alguien que está destinado a ser lo que le tocó ser o, más bien, te defines como alguien que puede llegar a ser lo que quiera ser, más allá de las circunstancias que le tocaron vivir.

Tú elijes!