La Empatía

Es una palabra que desde siempre me gustó, me gustó hasta cómo sonaba al decir:  “ser empático” …. una vez que entendí su significado me gustó más, pero a la vez me era difícil hacerla parte de mi día a día. 

Eso de “ponerte en los zapatos del otro” suena fácil, pero ponerlo en práctica ya es otro tema.  Para mí llegar a ponerme en los zapatos del otro implica no sólo tratar de comprender por lo que el otro pueda estar pasando o sintiendo sino llegar al punto de no juzgar lo que hace o por qué lo hace!  Eso sí que es difícil¡!   Sobre todo, porque hemos aprendido desde siempre a enfocarnos en el otro, en mirar qué hace y cómo lo hace y, si dedicamos más tiempo encima a observar lo que hace, ya empezamos a cuestionarlo también, a sentirnos en la capacidad de evaluarlo y juzgarlo.

Si bien me encanta cómo suena y sí, me doy cuenta que no es tan sencilla su aplicación, también considero que es lo que hoy hace mucha falta poner en práctica.  Siento que cada día nos olvidamos más de conectar con las personas, siento que cada día le dedicamos menos tiempo a hacerlo. 

Puede ser que la tecnología no ayude mucho, pero insisto que es un ejercicio recontra importante!  Si no comenzamos a ser conscientes de este 'simple' detalle, nos podremos poco a poco convertir en seres tan individualistas que crearemos entornos cada día más fríos, cada día menos amables.

Somos seres comprendidos de emociones y sentimientos.  Nuestra forma de conectar con la otra persona es a través de esos sentimientos y emociones.  Y es justamente a través de ellos donde podemos ponernos a prueba para avanzar, para sanarnos y para liberarnos.